Como sabéis, la BioMARató es una competición amistosa que tiene por objetivo censar la biodiversidad marina a partir de fotografías tomadas por la ciudadanía. Sólo contribuir a la ciencia con nuestras fotografías ya es muy satisfactorio para muchas personas como nosotros, ¿no? Nos gusta ir al agua a disfrutar y saber que a la vez podemos contribuir para que se sepa más de lo que estamos viendo y ayudar al mundo de la investigación en biodiversidad.
Esta ciencia se utiliza en gran variedad de campos de investigación, con la mayoría de las publicaciones concentradas en biología y conservación. Los datos obtenidos gracias a la contribución de todas las personas participantes son utilizados por investigadores e investigadoras del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) y de otros lugares del mundo, para conocer más sobre nuestro planeta. Como te puedes imaginar, la comunidad científica no tendría suficientes recursos económicos ni personales para poder obtener tantos datos, así que su contribución es esencial. Las observaciones obtenidas en proyectos de ciencia ciudadana como la BioMARató contribuyen a la vez a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la UNESCO, una serie de objetivos universales e integradores que abordan distintas temáticas, entre ellas la lucha contra el cambio climático y la protección del planeta. Estos objetivos deben ser el guión para las Naciones Unidas a la hora de implementar su agenda de acciones de aquí a 2030. Por eso es importante toda la información que se pueda aportar sobre nuestra biodiversidad marina y costera, para tener datos suficientes para plantear acciones en favor de su protección.
Pero, una vez registradas tus observaciones, te preguntas: ¿cómo se procesan e interpretan estos datos? Cuando registras una observación en MINKA —ya sea de una especie de flora o fauna—, esta información pasa por distintas fases. En primer lugar, se asegura la calidad de sus datos. Esto implica que expertos revisan la identificación de especias para validar que es correcta.
Patrones y cambios en la biodiversidad
Una vez validada, el dato se clasifica en función de su ubicación geográfica y fecha. Estos datos se comparan con otros registros para detectar patrones y cambios en la biodiversidad. Por ejemplo, puede revelar si una especie se está expandiendo o retrayendo en determinadas zonas o si se han producido alteraciones por factores como el cambio climático o la contaminación. Un ejemplo es el alga invasora Caulerpa cylindracea, que poco a poco se ha ido detectando en nuevas zonas.
Foto: xasalva, MINKA
Los mapas también nos proporcionan mucha información sobre la distribución de las especies. Por ejemplo, si nos fijamos en el soltero Thalassoma pavo, que es una de las especies más observadas durante esta Biomaratón 2024. Si miramos las observaciones a través del año, ¿cree que esta curva del gráfico se debe a que el soltero sólo enseña la cabeza en verano, y se esconde en invierno? ¿O cree que se debe a que vosotros, como personas voluntarias, sólo toma fotografías en verano porque tiene frío en invierno? Os dejamos que lo adivinen.
Foto: josepdegea, MINKA)
Afectación del cambio climático
Las oleadas de calor de larga duración son uno de los efectos más preocupantes del cambio climático, y tienen un impacto devastador sobre las colonias de corales en el Mediterráneo, especialmente especies como Eunicella singularis y la Paramuricea clavata. Estas especies juegan un papel vital en la biodiversidad marina, ya que crean hábitats tridimensionales donde otras muchas especies marinas encuentran refugio y alimento.
Mediante MINKA, los usuarios pueden documentar el estado de las colonias de Eunicella singularis y Paramuricea clavata antes, durante y después de las oleadas de calor. Esto permite a los investigadores observar cómo cambian las colonias con el paso del tiempo y qué factores influyen en su resistencia o vulnerabilidad. Los datos obtenidos sobre la salud de estos corales pueden compararse con las condiciones ambientales, como la temperatura del agua, para entender mejor la relación entre el estrés térmico y la mortalidad de los corales.
Foto: carlos88, MINKA
Los datos recopilados a través de MINKA tienen un enorme valor para la investigación a largo plazo. Los científicos pueden utilizarlas para detectar tendencias, estudiar comportamientos de especias y crear modelos predictivos sobre cómo evolucionará la biodiversidad en el futuro. Así, tus aportaciones como ciudadano no sólo tienen un impacto inmediato, sino que también contribuyen a proyectos a gran escala que pueden influir en la toma de decisiones sobre la conservación de especias y hábitats.
Formar parte de la comunidad MINKA es mucho más que tomar fotografías o registrar observaciones. Es convertirse en pieza clave para la ciencia, ayudando a transformar los datos en información que puede guiar políticas ambientales y acciones concretas. Si quieres aportar tu grano de arena en la protección del medio ambiente y convertirte en científico por un día, ¡la participación en proyectos de ciencia ciudadana como los de MINKA es el camino perfecto para hacerlo!
Autoria de l’article: Judith Camps Castella (Plàncton, Divulgació i Serveis Marins).